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VILLA DE GRACIA

“Sorprendente, magnífica, divertida, acogedora, equilibrada… muchas son las facetas de la gracia que se pueden gozar cabalmente en esta casa maravillosa.”

Franciso Uralde Ysi
Propietario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proyecto arquitectónico
Juan Ignacio Castiello Chávez

Colaboradores
Miguel Morán Fernández
Gustavo Navarro Solís

Decoración
Teresa Vergara de la Mora

Construcción
Juan Carlos Villa Fernández

Fotografía
Mito Covarrubias
Raúl Ramón

Ubicación: Tapalpa, Jalisco, México.
Género arquitectónico: Habitacional unifamiliar
Año del proyecto: 2004
Año de la construcción: 2005
Superficie del terreno: 5,100 m2
Superficie de la construcción: 373 m2

PROBLEMA ARQUITECTÓNICO

El tema de este proyecto es una casa de descanso para una familia tapatía. El predio se localiza en un fraccionamiento ecológico en Tapalpa, Jalisco. Tapalpa es un pueblo serrano de clima frío, bosques densos y lluvias abundantes. El terreno cuenta con una superficie de 5,100 m2, tiene una pendiente constante de aproximadamente 25% que corre de norte a sur. Cuenta con una cañada en su colindancia oriente y está inmerso en un denso bosque de pinos y robles.
Los clientes: ambos son diseñadores, él publicista y ella diseñadora de interiores; característica que representaba una singular oportunidad por tener ambos un desarrollado sentido de la composición. Tienen 3 hijos de edades disímbolas: 2 jóvenes varones de 25 y 16 años. Y una niña de 11 años. Querían una casa que fuera un santuario para reflexionar y contemplar, que fuera divertida, que aprovechara las vistas del paisaje y que no sobresaliera sobre el bosque. Pero la frase que resumía todo y que repetían frecuentemente es: “que tuviera gracia“.

INTENCIÓN DEL PROYECTO

Por ser una casa de descanso se procuraron experiencias espaciales diferentes a las que cotidianamente se viven en la ciudad, a través de diversos espacios y recorridos que contribuyeran a descubrir y a gozar el lugar, creando atmósferas libres e informales de diálogo y convivencia íntima entre los usuarios y el entorno. Se procuró homenajear la sencillez del lenguaje de la arquitectura vernácula del lugar, proponiendo materiales nuevos más durables y eficientes, más adecuados a su clima. Se intentó que la casa ocupara su justa jerarquía dentro de este contexto; es decir, que por su dimensión y proporción no invadiera a los habitantes previos (árboles, aves, etc…). Se trató de evitar recurrentes formulas foráneas que consisten en proyectar casas de descanso con envoltura nativa –piel de adobe y teja– pero con alma citadina; evitar la vulgaridad de excesos importados procurando la propiedad en el uso. Se respetó la necesidad de independencia de los hijos, acorde con su edad y sexo. Se procuró que la casa tuviera un mínimo de mantenimiento.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA

La siembra de la casa en el terreno: Se ubicó sobre una de sus escasas áreas abiertas. Se adelanto un poco del paño marcado por las casas vecinas con el objeto de independizarlas. Se acerco la casa a la cañada para disfrutar esta falla topográfica con un mirador, desde donde se experimenta una sensación de dominio del lugar, así como nuevas posibilidades para contemplar la flora y la fauna desde su altura resultante. El conjunto se resolvió conservando la mayor superficie posible del terreno en estado silvestre.
La casa se solucionó a través de tres cuerpos que se vinculan entre si por medio de extensiones de la terraza. Los tres cuerpos se desplantan sobre plataformas a diferentes  niveles que respetan la pendiente natural del predio; todos se encuentran sumergidos con respecto al nivel del ingreso, con lo que se aminora su presencia desde el mismo. En el cuerpo principal se localizan todos lo servicios y la recamara de los padres; esta es la única que se ubica en planta alta con el objeto de ocupar su sitio de dominio y de autoridad que le corresponde. Los otros dos cuerpos simétricos son bungalows; uno para los jóvenes y otro para la niña. Por su independencia, ambos funcionan también para los invitados. La presencia de estos dos volúmenes contribuye a valorar las visuales desde el cuerpo principal, enmarcándolas o tapándolas, según las jerarquías que determina el sitio.
Los muros de contención son de piedra braza sin junta inspirados en las bardas de piedra suelta de los campesinos del lugar. Los muros de la casa son de ladrillo de lama acomodados de tal forma que generan un vacío intermedio, proporcionando con ello un aislante térmico natural. Los techos son de madera con ladrillo perón sobre las cubiertas. El color de los muros exteriores de la casa proviene del tono predominante de los troncos de los árboles que la circundan.
Los clientes han denominado a su casa: Villa de Gracia.

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